Existe un amplio margen en la rapidez con la cual las personas renacen; pero la lentitud o rapidez de este hecho depende de la voluntad de la persona involucrada. Así, cuanto más una persona haya estado apegada a este mundo en el momento de su fallecimiento, más rápidamente renacerá. Ahora bien, los efectos de esta rapidez no son buenos. La purificación más estricta se lleva a cabo en el mundo de los espíritus, por lo que cuanto más tiempo se pase ahí, más puro será el cuerpo espiritual, y más afortunado será después al renacer. Si este hecho ocurre prematuramente, las toxinas permanecen, y deberán ser purificadas y eliminadas en el transcurso de la vida
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Un análisis te las toxinas
Ahora me abocaré a la explicación de las toxinas. Originalmente, las toxinas son la sangre enturbiada y el nublamiento del espíritu. Como ya referí anteriormente, el nublamiento se genera por los pecados, los que son el resultado del mal. Todos conocemos que el pecado ha sido desde hace mucho tiempo la tarea exclusiva de la religión. Desafortunadamente, las explicaciones anteriores se habían limitado a los puntos de vista simplistas de que el mal debería evitarse debido a que es pecado. Esta clase de explicaciones no pueden convencer a las personas intelectuales, y a los científicos de hoy, quienes requieren argumentos seguros basados en una lógica empírica.
Así como el mundo está formado por un Reino Espiritual y otro Material, así también el hombre está compuesto de espíritu y materia, los cuales mantienen una relación inseparable entre sí. Como los dos obedecen a la Ley de la Unidad, el nublamiento del espíritu se refleja en la sangre, y viceversa. Esto debe entenderse bien, debido a que es de suma importancia. Los actos negativos que una persona comete, producen un nublamiento de su espíritu, y cuando esta acumulación llega a un cierto nivel, desencadena un proceso de purificación. Esto representa las enfermedades, los desastres o los castigos por la ley humana, y cualquier mal que escapara a esta clase de purificaciones, recibirá un castigo espiritual de acuerdo con la Ley de Dios. Una persona podrá evitar un arreglo de cuentas en la tierra, pero el castigo de Dios es absoluto, y por tanto se reflejará en su cuerpo bajo la forma de grandes sufrimientos: tales enfermedades son muy malignas y frecuentemente fatales. El hecho de recibir el castigo por males realizados, se puede comparar con una deuda. Cuanto más tarde uno en pagarla, más intereses se acumularán. Aquellos malvados que logran escapar del castigo de los hombres y de Dios en este mundo, se precipitarán al infierno cuando mueran, debido a la gravedad de sus errores. Por esa razón, todos los pecadores se deben arrepentir. El infierno que hemos mencionado es lo que los budistas llaman Avichi, la más baja de las regiones tenebrosas. Los shintoístas lo denominan Nezoko no Kuni, que quiere decir la región que está más abajo de las raíces, y en donde existe una completa oscuridad, en la cual uno permanece como congelado por cientos de años. Todas aquellas frenéticas y malvadas personas deben resignarse a ir a ese espantoso mundo. Me doy cuenta de que la gente de hoy tendrá dificultades para aceptar esto, pero insisto en que deben creerlo. Lo que digo me viene directamente de los espíritus que he escuchado en mis investigaciones sobre el Mundo Espiritual, y no hay errores en todo esto.
El autoreproche que experimentamos cuando hacemos cosas negativos, produce sufrimientos que en sí mismos representan una leve purificación. Sería bueno si a esta etapa siguiera un completo arrepentimiento, pero sin embargo, raras veces ocurre, y la mayoría de la gente continúa pecando más y más. El grado de nublamientos espiritual de uno está de acuerdo con el tipo de actos negativos que ha cometido. Pero no debemos olvidar que el nublamiento surge tanto del exterior como del interior. Por ejemplo, asumamos que una persona ha causado sufrimientos a otra, y que la víctima se encuentra enojada y resentida; como estos pensamientos se transmiten a través de los hilos espirituales, como ondas eléctricas, al cuerpo espiritual de la persona que causó originalmente el mal, le producirá un nublamiento. En contraste, cuando una persona hace feliz a otra, su gratitud se transmite al benefactor en forma de luz, y así el nublamiento se reduce. Es una regla fundamental del cielo que cuanto más se hacen en secreto tales buenas acciones, y sin desear compensación, más grande será la recompensa que Dios dará. Los seres humanos no tienen otra alternativa más que creer, y someterse a esta absoluta verdad del Mundo Espiritual. La purificación del nublamiento produce enfermedades y otros males, así si los seres humanos anhelan ser felices, deben ser buenos, y por lo tanto deben evitar que su espíritu se nuble.
Ahora tratare este tema, pero desde un punto de vista físico. Las cosas que provocan una enfermedad que proviene de una contaminación de la sangre, sin duda alguna son los venenos denominados medicinas. Los medicamentos son esencialmente tóxicos, pero sin embargo se los ha interpretado en forma errónea al considerarlos benéficos, porque la gente no se ha dado cuenta de que las enfermedades resultantes son en realidad procesos de purificación. Ahora analizaré el principio que explica las medicinas toxicas, en base a un experimento práctico, y debo señalar que aún personas que han sido curadas por medio de Johrei, pueden recaer. A esto lo denominamos repurificación. A pesar de que inicialmente Johrei elimina las toxinas que habían desencadenado el proceso de purificación, a medida que la persona se vigoriza y se pone activa, se inicia una notoria purificación. En otras palabras, los pacientes recuperan la salud como resultado de la purificación, proceso que se incrementa por la buena salud. A medida de que este proceso se repite, el paciente gradualmente se acerca a una recuperación total. Sin embargo, la repurificación puede desencadenar violentas y altas fiebres, así como severa tos. Esto significa la salida de viejas flemas endurecidas que son espesas, con olor a medicamentos, lo que es fácil de reconocer. El paciente pierde el apetito, se debilita, y en algunos raros casos, puede morir.
El creador ha hecho que la tierra produzca todos los alimentos necesarios para alimentar al hombre, quien es el protagonista en la tierra. Ha dado a cada alimento un sabor, y al hombre el sentido del gusto. Por lo tanto, no es necesario preocuparse sobre la nutrición. Con sólo comer y gozar de las cosas que uno gusta, basta para tener buena salud. En este caso el principio es semejante al relacionado con el apetito sexual, que tiene la simple finalidad de reproducir a los seres humanos. Si esto es verdad, los seres humanos no deberían consumir para nutrir, sus cuerpos más que substancias que sena alimentos. Si los alimentos no tienen sabor o son amargos, no se deben comer. El hombre, al ignorar esto, siempre ha cometido graves errores, al asumir que los desagradables medicamentos son buenos para el cuerpo.
1 de Octubre de 1952
La verdadera salud revelada por Dios - pág. 64
La verdadera salud revelada por Dios - pág. 64
La salud y el Paraíso en la Tierra
Como ustedes saben por mis reiteradas explicaciones, el Paraíso en la Tierra que nuestras Enseñanzas proclaman, significa la eliminación de tres grandes sufrimientos de la humanidad: las enfermedades, la pobreza y el los conflictos. La enfermedad es, obviamente, la fuente principal de la cual emanan los otros dos sufrimientos. Si Dios desea salvar a la humanidad, empezará por resolver el problema de la salud. ¿Que felicidad puede existir sin salud?. Cualquier religión o ciencia que carezca del poder de resolver el problema de la salud, es inútil, ya que es imposible enfrentarse a la pobreza o a los conflictos sin gozar de una buena salud.
Esta es probablemente la primera vez que una religión, o una ciencia, ha adoptado como grandioso y supremo lema la creación de un mundo libre de enfermedades, pobreza y conflictos. Que nosotros lo proclamemos significa que tenemos absoluta confianza en ello: sin esta confianza sólo un charlatán o un loco podría proclamar un objetivo tan importante como el nuestro. Lo que es más, iría contra toda lógica suponer un charlatán, o un loco, pudiera atraer a miles de fieles, seguidores en corto tiempo. o que el número de dichos seguidores pudiera incrementarse gradualmente, con el pasar del tiempo. Espero que los intelectuales de todo el mundo tomen en consideración todo esto. Nuestras Enseñanzas se ha desarrollado proclamando la necesidad de dedicarnos a resolver el problema de la salud, dándole preponderancia a la curación, en vista de que ello es esencial para eliminar todas las enfermedades. Con el objeto de hacer del conocimiento del mayor número posible de personas, los resultados de nuestras Enseñanzas, hemos incluido en las páginas de las publicaciones de nuestra Iglesia, historias de casos que deben haber despertado dudas en los lectores, especialmente entre los estudiosos y especialistas. Debido a que casi todas estas historias de casos representan milagros, y a que se consideran imposibles de realizar, los políticos y especialistas ciertamente harán una investigación minuciosa. Dichas personas suponen que los resultados expuestos en nuestros testimonios corren el peligro de generar problemas sin precedentes. Incluso se preguntan si muchos de nuestros testimonios son verdaderos. Y si estuvieran exentos de exageraciones y falacias, entonces se preguntarán qué significado podría tener. Al no haber surgido en la historia del mundo estos hechos, son tan difíciles de explicar, que estas personas no saben simplemente cómo considerarlos.
Pero los hechos son siempre hechos, la verdad es siempre verdad. De otra manera, no hubiéramos sido tan insistentes. como para lanzarnos concientemente en un torbellino, que seguramente nos conduciría a graves problemas. Si observamos con cierto detalle este aspecto, vemos que el tiempo, que es la máxima autoridad, ha llevado adelante esta gran tarea, hecho en el cual no podemos dejar de reconocer un gran amor. No obstante, ¿cómo podrían interpretar las personas, comunes y corrientes, los testimonios de individuos que, desesperados después de haber probado en vano todo tipo de terapias reconocidas, con la esperanza de curar sus graves enfermedades, llegan a conocer nuestro Johrei, y tras haber estado al borde de la muerte, son incapaces de expresar en palabras su gratitud?.
Las personas que dudan de estos testimonios y los rechazan, no han tenido nunca, en realidad, esta experiencia. Si una minuciosa investigación llegara a probar con certeza que nuestros testimonios son reales, entonces sería lógico que los seres humanos siguieran resueltamente nuestras Enseñanzas, para erradicar los sufrimientos del mundo, Cualquiera que insista en negar la verdad, a pesar de que haya sido comprobada claramente, debe de carecer de amor por la humanidad, o debe verse forzado a adoptar esa actitud por circunstancias ineludibles, o incluso podría estar psicológicamente enfermo.
Es posible que lo que he dicho parezca exagerado, pero la exhortación que hago no puede ser ignorada, mientras intentemos seguir adelante obedeciendo la voluntad divina de salvar al mundo.
25 de Junio de 1949
La verdadera salud revelada por Dios - pág. 14
Mi singular sufrimiento
A mí mismo me causa pesar. Mi tarea es abrir un nuevo camino que esta en tinieblas, como el actual. Por eso, Satanás y Davadatta (que es un primo y discípulo del Buda, que se volvió contra su maestro, e incluso ideó su muerte, y que se ha convertido en un símbolo de lo diabólico), huyen furibundos. Me siento rodeado de una pared erizada de aguijones de celos, envidias, persecuciones, calumnias y malos entendimientos. Intentar sobrepasar esos males y convertir gradualmente este mundo infernal en un Paraíso, es más difícil de lo que uno se puede imaginar.
Sin embargo, como gozo de la protección del Espíritu Supremo, mi tarea no es tan ardua como podría parecerles a los no creyentes, y vivo agradecido por ser tal vez el hombre más feliz en el mundo, y con un maravilloso destino.
No obstante, hay una cuestión, además de la mencionada, que me causa un gran sufrimiento, y que está relacionada evidentemente con la ciencia médica moderna. Si bien por muchos años he estado hablando y escribiendo sobre las falacias de la medicina moderna, nunca me he atrevido a decir toda la cruel verdad. Siempre he tenido el cuidado de moderarme, y de evitar hacer observaciones que pudieran tener un efecto contraproducente, porque siento que si se revelara toda la verdad, ello acarrearía más problemas. Además, aunque haya querido proclamar la verdad, Dios me ha prohibido terminantemente hacerlo, hasta que llegue el momento oportuno.
He recibido de Dios definitivas y completas instrucciones sobre la salud y las enfermedades humanas. De no haber sido así, nunca habría hablado sobre tarea tan colosal como es la creación de un mundo libre de enfermedades. Puedo hablar de una manera audaz, porque tengo absoluta confianza. Sé que el fundamento para eliminar los sufrimientos humanos es la erradicación de la enfermedad, y por eso, cuando observo a la humanidad actual, debo decir que su situación es muy trágica, y que me causa un intolerable sufrimiento.
Me encuentro atrapado entre mi compasión por la lamentable situación del hombre, y la prohibición que me impuso Dios de decir toda la verdad. Es estado de mi espíritu, por tanto, es de inocultable ansiedad por la llegada del momento oportuno.
3 de Junio de 1950
La verdadera salud revelada por Dios - pág. 12
¿Qué es un resfriado común y corriente?
Probablemente es imposible para una persona normal que es miembro de una sociedad, evitar un resfrío. El enfriamiento se considera en general como la causa de los resfríos y es difícil escapar a las múltiples ocaciones de cada día, en que podemos enfriarnos; al desvestirnos antes de ir a dormir, al vestirnos, levantarnos, bañarnos y salir bajo el frío viento y la lluvia. Sobre esto, yo explicaré los puntos que las personas poco conocen.
En algunas ocasiones, un enfriamiento termina en un resfrío, aunque otras no. Cuando así ocurre, se debe a que la persona afligida tenía ya una ligera fiebre, mientras que en el caso contrario se debe a la ausencia de dicha fiebre. En otras palabras, la persona que tenga una ligera fiebre desencadenará en un resfrío, independientemente de que se vea expuesto o no a un enfriamiento. Si tuviera una ligera fiebre, temblaría por el frío aunque llevara gruesas ropas.
Es importante percatarse, sin embargo, de que cuando el clima cambia, o cuando una persona se ve expuesta al frío, no hay forma de evitar el proceso natural de purificación que se desencadena, como respuesta a esas condiciones. Por tanto, es inútil tratar de escapar a los resfríos, que son inevitables. Incluso, el intentarlo pude tener efectos psicológicos adversos. Estoy convencido de que nadie puede evitar por cuidadoso que sea.
La ciencia médica todavía no puede determinar las causas del resfrío común. Bueno, ésta es mi explicación. En primer lugar, la causa de ser sano o no serlo, depende de la limpidez de la sangre. Esto es, una persona sana tiene la sangre limpia, mientras que la de una persona que no lo está, tiene un enturbiamiento. Por fortuna, un proceso de purificación tiene lugar en el cuerpo de una persona con sangre turbia, y los elementos responsables de tal nublamiento (toxinas), se concentran en un lugar y se endurecen. Esto es, como ya lo he explicado, el primer proceso de purificación. El segundo proceso de purificación, es decir la eliminación de las toxinas endurecidas que se desencadena, es lo que se conoce como resfrío común. La fiebre disuelve y licua las endurecidas toxinas, las cuales después de haberse acumulado en los pulmones como esputos, son eliminadas por un mecanismo semejante a un bombeo, que es la tos. Sintetizando, el resfrío común es la forma más simple de purificación y como resultado de él la sangre turbia se purifica y la salud es recobrada. Esto quiere decir que el resfrío es una gran bendición otorgada a la humanidad por Dios, además de ser un proceso fisiológico natural.
23 de Noviembre de 1943
Mokichi Okada
La verdadera salud revelada por Dios - pág. 91
¿Qué es la muerte?
En la vida humana ningún problema es tan urgente pero a la vez tan imponderable como la muerte. De mis largos años de experiencia sobre la muerte, además de estudios de muchas religiones, y los experimentos espiritualitas orientales y occidentales llevados a cabo y en investigaciones en muchos otros campos, he llegado a su comprensión.
Comenzaré mis explicaciones describiendo la composición del ser humano, que no es solamente el cuerpo físico, como los científicos claman, sino que está formado por dos elementos fundamentales: el cuerpo físico y el espíritu (elemento fuego). Los elementos agua y tierra son los componentes fundamentales del cuerpo físico, el que no puede funcionar como una entidad viviente, sino hasta que el espíritu o el elemento intangible, espiritual, se le suma. Y la forma de ese espíritu es la misma que la del cuerpo humano, cuya separación del elemento intangible, espiritual, del cuerpo físico, es lo que se conoce como muerte.Cuando el cuerpo físico se hace viejo o se enferma, o bien se ve dañado o sufre de una excesiva pérdida de sangre, más allá del límite permisible, la ley es el espíritu debe abandonarlo. La pérdida del elemento espiritual o del elemento fuego, hace que la temperatura del cuerpo se reduzca, y que la sangre se coagule en ciertos puntos. Entonces, el elemento el elemento espiritual con forma de cuerpo humano se dirige a un mundo diferente, llamado Mundo Espiritual. Describo lo siguiente como una excelente ejemplo de cómo pasa ello, según el registro de un experimento realizado en Occidente, el que tuve oportunidad de estudiar.
Cuando un paciente estaba por morir, la enfermera que participaba en el experimento notó cómo una emanación semejante al vapor, se elevaba cerca de la frente del enfermo. Aumentaba, y después de formar un amplio óvalo en el espacio, gradualmente asumía la forma del cuerpo humano, semejante a la que el paciente tenía cuando vivía. La emanación vaporosa permaneció en el aire aproximadamente a un metro sobre el cuerpo sin vida, y pareciendo querer decir algo a la acongojada familia que rodeaba el lecho, finalmente floto dirigiéndose a la ventana, para salir después.
Como lo anterior lo sugiere, generalmente se piensa que el espíritu abandona el cuerpo por un limitado número de lugares: la frente, el abdomen, o los pies. En el caso en que la muerte se produzca por una explosión, el espíritu-alma se desintegra, y queda disperso en finas partículas, pero inmediatamente se vuelve a reunir centrípedamente haciendo que vuelva a tomar la forma del cuerpo que la víctima tenía en vida. No hay por tanto ninguna diferencia de los espíritus de aquellos que mueren por enfermedad.
Cuando el espíritu-alma se dirige a algún lugar por su propia voluntad, asume una forma esférica y flota por espacio, semejándose a las bolas de fuego de los cuentos populares japoneses de fantasmas.
Gente como la enfermera del ejemplo anterior, que puede ver a los espíritus, tiene poderes especiales que son o bien innatos, o bien adquiridos por entrenamiento. En nuetro país han existido muchas personas así, y yo he podido conocer a varias de ellas en numerosas ocasiones. Hace mucho tiempo contraté a una mujer con increíbles poderes de clarividencia, para un experimento.
1939
Mokichi Okada
La verdadera salud revelada por Dios - pág.57
Como criar hijos sanos
Hoy en día los niños tiene una salud débil. Me alarma profundamente ver su palidez y su fragilidad. En el pasado, esta situación prevalecía principalmente entre los niños de las ciudades, pero en los últimos tiempos ha empezado a afectar a los que viven en regiones campesinas, también. Un examen médico llevado a cabo en cierto pueblo de la prefectura de Nagano, localizada en el centro de Japón, mostró que un ochenta por ciento de los niños sufren posiblemente de tuberculosis. Desde entonces, han aparecido informes similares de vez en cuando en los periódicos. Esto, sin duda, debe intrigar a todos los que lean esto, en esta época en que el progreso médico moderno ha llegado a las áreas rurales. La gravedad de este problema se incrementa bastante, debido a que la causa de este fenómeno no se ha encontrado. Para que la gente pueda comprenderlo, describiré esta causa en términos de mi método de medicina natural.
Las únicas causas concebibles de la mala salud que tienen los niños en áreas urbanas y rurales, son la medicina, la higiene, y la nutrición erróneas que siguen. El error radica en creeer que los niños japoneses son exactamente iguales a los niños occidentales, y criarlos, por lo tanto, de una forma completamente occidental. Esto es un grave error, ya que los niños japoneses y los occidentales son en esencia diferentes. La idea equivocada de que los niños japoneses pueden ser criados en una forma occidental, parece ser que en el pasado se limitaba a ciudad, pero ahora se ha extendido también al campo. El error de las prácticas occidentales es ignorar la naturaleza, darles a los niños mucha leche vacuna, descartando la materna, mimarlos, suministrarles excesivas medicinas, y administrarles inyecciones inadecuadas. Si bien esto es teóricamente correcto, esta prácticas de crianza, de hecho, debilitan a los niños físicamente. El sistema puede ser adecuado para los occidentales, que han estado habituados a esto por generaciones, pero representa un repentino y nocivo cambio para los japoneses. Si es necesario que haya un cambio en las prácticas obsoletas, que los japoneses han considerado compatibles por largo tiempo, éste debe ser gradual. Los hechos lo demuestran. Los niños eran más sanos hace algunas décadas, en una época en que la ciencia médica no había aún alcanzado el nivel que tiene ahora.
A manera de referencia, describiré en seguida la forma correcta de criar a los niños. Las madres deben continuar trabajando hasta el mes de parto; de ser posible, deben dar el pecho a los niños, y recurrir a la leche de vaca sólo cuando sea absolutamente necesario. Se debe permitir que los niños vivan de la manera más natural que sea posible, y las madres no deben preocuparse demasiado por hechos tales como pescar un resfrío. En otras palabras, no se debe agobiar innecesariamente a los niños, se les debe dar libertad sin demasiada interferencia de los padres. Hay que restarle importancia a las medicinas. Los padres deben reconocer que los niños nacen con la capacidad para tener un crecimiento sano. Demasiadas atenciones únicamente los debilitan. La mejor medida es tener en mente los venerables métodos viejos transmitidos por nuestros ancestros, y no dejarse llevar por modas del momento. Debemos usar el progreso moderno para adoptar no sus teorías, sino sus aspectos verdaderamente positivos. Recomiendo enérgicamente a las autoridades y a los especialistas que tomen estos puntos en consideración.
14 de Marzo de 1951
Mokichi Okada
La verdadera salud revelada por Dios - pág. 47
Curar el todo curando sus partes
Quisiera que todos ustedes recapacitaran un poco sobre la situación real que prevalece en el mundo. Prácticamente todo se encuentra en un alto grado de irracionalidad, y las cosas auténticas escasean, si no es que se carece de ellas por completo. Por esta razón, no podemos tener noción de cuándo el sufrimiento de la humanidad se eliminará. En pocas palabras, todos y cada uno de los países del mundo están enfermos. Aunque nos parezca inmenso, el mundo es tan sólo un conjunto de individuos. La enfermedad de una persona es transmitida a toda la nación, y luego a todo el mundo, hasta que el globo entero se encuentra en una condición patológica.
Pero asimismo, si el individuo se vuelve sano y fuerte, también lo será la nación, y por extensión el mundo entero. Quien comprenda este principio se dará cuenta de que promover la salud de los individuos es la única manera de crear el Paraíso en la Tierra, según nuestro lema. En otras palabras, curando las enfermedades de un individuo tras otro, es como se logrará esta gran meta.
25 de Junio de 1951
Mokichi Okada
La verdadera salud revelada por Dios - pág. 12
El fin supremo
Nadie puede negar que la felicidad es el fin supremo de todas las aspiraciones humanas, ni que la salud física es absolutamente esencial, tanto para las personas que buscan la felicidad, como para aquellas que son felices y desean seguir siéndolo.
Tal como lo menciona Jesús el Nazareno: "¿De qué le sirve al hombre ganarlo todo si al hacerlo pierde su propia vida?".
Yo he logrado erradicar exitosamente las enfermedades de los seres humanos y devolverles la salud, prolongando, por tanto, su vida. Esto significa haber logrado el gran ideal perseguido por la humanidad durante miles de años.
El prolongar la vida humana siempre les ha parecido a todos como el sueño de un loco. Precisamente por esta razón, el maravilloso descubrimiento que conduce a su realización, debe ser valorado como algo sin parangón en la historia del hombre. Tengo la seguridad de que cuando se difunda mi método, Johrei, toda la humanidad no dejará de experimentar una gran revolución. Pero esto no debe ser causa de alarma. La revolución de la cual hablo estará lejos de parecerse a alguna de las sangrientas e inicuas revoluciones del pasado. Esta resplandecerá de luz y alegría, y servirá como cimiento de la paz eterna.
Si bien puedo parecerles demasiado atrevido, creo que si ustedes leen este libro con sumo cuidado, meditan profundamente el contenido, y lo ponen en práctica, se darán cuenta de que no hay falsedad en lo que digo.
¿Cuál otro puede ser el significado del avance cultural sino el mejoramiento del bienestar individual de cada ser humano?. Las bases de este bienestar son sin duda alguna la salud y la longevidad. Como todos sabemos, la humanidad se ha esforzado para obtener avances en el campo de la ciencia médica, en la creencia de que ésta es la única manera de lograr, hasta la fecha, ese fin.
Es cierto que la ciencia médica, a simple vista, goza de una reputación no menor a las otras ciencias. Los seres humanos tienden a quedarse deslumbrados por los grandes hospitales con sus anfiteatros y salas de operaciones, el sin número de medicinas, microscopios, equipos de rayos X, el radio, aparatos para radiaciones de todo tipo, teorías científicas minuciosamente elaboradas, descubrimientos frecuentes y anuncios de nuevos principios. Debido a esta impresionante parafernalia, los seres humanos concluyen, naturalmente, que la medicina puede, en última instancia, eliminar las enfermedades. Sin embargo, hoy en día este anhelo se apoya todavía en un futuro muy remoto, y no tenemos idea de cuando se alcanzará.
No critico vanamente a la ciencia médica, pero pienso que es tiempo de advertir al mundo que se está moviendo en una dirección, opuesta a la que debería ser la verdadera finalidad de la medicina.
La ciencia médica ha rendido un gran servicio al esclarecer el funcionamiento del cuerpo humano, mediante la disección y el análisis, por lo cual estamos muy agradecidos. No obstante, esa misma médica es en muchos aspectos una falacia; incluso parece un milagro el hecho de que la humanidad haya pasado tanto tiempo sin haberse percatado de ello.
El método Johrei, que yo he creado, representa la apertura de una puerta mística, que había permanecido cerrada por miles de años. Tengo la creencia de que Dios me ha confiado la gran tarea de devolverle a la humanidad su estado esencial de buena salud.
5 de Febrero de 1947
Mokichi Okada
La verdadera salud revelada por Dios - pag. 10
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